De la prolífica obra de Sándor Márai he leído solo algunos títulos, pero de entre ellos si algunos me han dejado semilla estos han sido El último encuentro y La mujer justa; también El amante de Bolzano, este último libro tal vez por ser el primero que leí y por la interpretación casi teatral del personaje de Giacomo Casanova de Márai, la delicadeza en las curvas y giros de la relación y la inteligencia con que se presentan.
El conocimiento del alma humana que exhibe Sándor Márai lo hace a mis ojos un autor que, además de deleitar, enseña. El último encuentro es una novela sobre la amistad, sobre lo que se calla y lo que se dice, sobre que callar y decir es similar en algunas situaciones. Dos amigos se citan en su vejez después de no verse durante muchos años por un accidente sucedido en la juventud. En su conversación, el uno con palabras y el otro mediante la presencia, desvelan todo lo sucedido hasta entonces y descubren los entresijos de los sentimientos de cada uno de ellos. Sándor Márai en esta novela ayuda a conocernos más a los seres humanos. Me parece imprescindible. Solo pensarlo me levanta de nuevo el apetito de releerla.
En La mujer justa Marai cuenta una relación amorosa entre tres personas. Podemos verla bajo el prisma de cada uno de esos tres personajes por lo que relata tres historias que son la misma.
Un triángulo amoroso que va cobrando hondura al recibirlo desde tres diferentes miradas, complementándose y haciéndonos entender la dificultad de juzgar lo ajeno, la posibilidad de observar y entender, sin criticar, la opción de abrir la mente y el corazón y vivir, sin más y tanto como eso.
Lo humano universal, como siempre. Escritores como Sándor Márai que, mostrándonos semillas de historias, nos acercan más a lo que somos, y germinándolas en nosotros y nosotras mismas nos hacemos crecer en este proceso de construcción constante al que pertenecemos.
La lectura que amorosamente entretiene y enseña. Muestran las palabras la vida.
Nuestro querido amigo Jesús propuso para esta cena poética del viernes, 28 de enero, un tema en el que pudiésemos trabajar todos para ver nuestras diferencias de enfoque y estilo, un tema más concreto que los que suelen ser habituales, por lo tanto. Y el tema que finalmente acordamos fue ni más ni menos que "Romeo y Julieta".
¡Aupa la bravura!
Claro, resultaba un tema de tan manido poco conocido, y fuimos descubriendo cómo el mito del amor por excelencia era mucho más que esto en la obra de Shakespeare: desde la inmediatez del enamoramiento hasta la volubilidad de Romeo, la juventud (13 añitos) de Julieta o la histriónica comicidad de un final de asesinatos y suicidios en masa -todos en la misma tumba. Desde el ocioso o pacifista Romeo, dependiendo de la visión de cada uno y una, hasta la revolucionaria Julieta. Todo un viaje por el teatro.
Muchos nos releímos la obra, algunos hasta tres veces y otras casi ninguna. Pero eso no importó porque teníamos un perfecto contador de historias que nos puso al día durante la cena con pelos y señales, palabras exactas y ... aquello parecía una reunión de catedráticos de literatura de la vieja escuela.
Mmmmm... la cena fue de chuparse los dedos:
- De aperitivo Belén trajo unos deliciosos tomates con queso y albahaca
- De primero tempura de verdura a los dos venenos ( uno con soja y otros ingredientes secretos que sería "el que mataba", el que se tomó Romeo; y otro con mermelada y otros ingredientes secretos, que sería "el que aparentando matar resucitaba aunque por poco tiempo", el que se tomó Julieta)
- De plato principal Spaguettis cuerda del balcón con una riquísima salsa de tomate y nata
- Y de postre: brazo de Montesco y Capuleto, storia di successo(uno de chocolate y otro de crema catalana...)
Los bombones de Jesús se quedaron olvidados sobre la repisa así como el vino de MeriJo en la nevera... cosas de la vida y de las cenas... porque entonces empezó un verdadero duelo amistoso sin muertes más que por risas accidentales de textos variados: Jesús nos dejó boquiabiertos con su exhaustiva investigación literaturizada basándose en un caso real de una pareja en la que, a pesar de las dificultades, triunfó el amor; MeriJo -breve e intensa- nos ofreció minirelatos de una línea para quedarse pensando y su deliciosa historia, con las palabras justas y medidas, pesadas, cuidadas, sobre las aventuras de otros desdichados amantes: el Tempranillo y su primer amor, por el que se echó al monte; Belén nos leyó un texto en tono jocoso sobre una Julieta tetona y culona y su pobre Romeo sumido en las grandiosidades de su amor e hizo una interesante reflexión sobre la relación padres y madres con sus hijos e hijas que nos dio mucho que hablar; Juanjo transformó las primera escena de la obra "a la barbateña y vejeriega" con personajes apellidados Morillo, Relinque y Castrillón, ¡os imaginaréis de qué iba el sarao! y a mí, como últimamente me pasa, a prisa y corriendo esa misma tarde, me entró la inspiración de lo cómico y enredoso, ocurriéndoseme un texto sobre el afán de Shakespeare de rematar sus obras con pocos mortales vivos, en fin, muchos muertos por todas partes. Y mención aparte para Antonio Aragón que aunque no vino en carne y hueso sí lo hizo en papel y letra... y nos envió un maravilloso relato de suspense con vuelta de tuerca final que causó la admiración de todos y todas nosotras.
Un poco de todo, una cena tranquila, algunas conversaciones interesantes y una nueva cita dentro de un mesecito con propuesta polémica por parte de Belén y el reto aceptado por los demás: las mujeres/ hombres de nuestra vida, pero así, sin mezclar, haciendo la escisión entre géneros. Propongo que cada persona elija la opción de ambas que prefiera ( hombres/mujeres), para no dejar puesto el tema también para la postpróxima cena. Una fecha posible: el viernes, 4 de marzo. ¿Qué tal os vendría?
Gracias como siempre, amigos y amigas, es un placer y un gusto escucharos y también lo es que prestéis vuestros oídos a nuestras palabras. Un lujo que vamos mimando cada uno y una de cena en cena... y curiosamente no se nos ve más gordos/as... menos mal que es solo ( sin tilde, mira que cuesta, ¿eh?) una vez al mes.
Mimi, te echamos mucho de menos y también a ti, Ascen, y esperamos que muy prontito vuelvas de nuevo con nosotros.