las golondrinas con sus vuelos rasantes acarician el aire,
circundan los verdes que protegen las colonias de nenúfares;
círculos concéntricos de vida submarina bajo el lago
y mis pies, distantes,
respiran.
a cada inspiración mi cuerpo vacuo
entra en este espacio,
a cada expiración él lo penetra, divino,
con abundancia y placer prístino;
ser este ser continuo
no hay nada más simple
que esta alquimia,
no hay nada más certero
ni más bello
que existir
en este todo orgásmico,
in extenso.
merçie, dios, por este instante del juego.

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