El viernes, 13 de mayo, a partir de las siete de la tarde, y dentro de las actividades del mes cultural del IES Trafalgar, se empezó a llenar el salón de la Casa de la Cultura de Barbate de lenguas protestonas, fuera y dentro de las bocas, lenguas que se burlaban de aquello que rechazan, lenguas que buscando en la palabra su vertiente eufónica y juguetona asombraron, divirtieron, hicieron reflexionar y entretuvieron a un público exiguo pero atento y muy agradecido.
Las indocentes lenguas fueron en esta ocasión: Paco Velázquez, Juan Rincón, José Luis Rubio, Juani Malia, Virtudes Reza, Blanca Flores, Jorge Garrido, Ramón Luque y yo.
Gracias por la asistencia de nuevo. Fue todo un éxito.
En esta sociedad tantas veces"lacia", que se queja por lo bajo y no revienta de cabreo, no actúa desde el intento de cambio con gracia, con conciencia; en esta sociedad de la que no despegamos, un poco de protesta es necesaria: protestar por los aplausos, protestar por los libros, protestar por la deshumanización de las relaciones, protestar por el tabaco, protestar por la violencia, etc. Eso sí, protestar con elegancia, gracia y desparpajo.

Gracias, también, a los amigos y amigas que vinieron a disfrutar del paso del tiempo durante una hora y media con nosotros que se hizo corta y llena. Sin sus miradas y su escucha, sin sus aplausos, faltaría todo - o casi todo-.
Y muchísimas gracias a Juanjo que estuvo toda la tarde atento, ayudando con cariño, y manejando el aparataje audiovisual. Como estás tan cerca, a veces, no recuerdo que eres otro, y al cerrar el acto no te di las gracias públicamente, pero desde aquí quiero hacerlas reales. Sin ti hubiese sido menos llevadero y fácil.
Y así transcurrió la velada, enfadándonos, ensañándonos, riéndonos, empapándonos de cada detalle que recorría la sala: los carteles, el audiovisual, la gracia de los poetas y las poetas, las bromas y juegos de palabras y ante todo, el buen nivel de poesía del que pudimos disfrutar. Cada lengua con su voz, cada voz con su estilo de protesta.
Y así transcurrió la velada, enfadándonos, ensañándonos, riéndonos, empapándonos de cada detalle que recorría la sala: los carteles, el audiovisual, la gracia de los poetas y las poetas, las bromas y juegos de palabras y ante todo, el buen nivel de poesía del que pudimos disfrutar. Cada lengua con su voz, cada voz con su estilo de protesta.
Variado y con constantes mensajes interesantes, un lujo de tarde.
