El tiempo nos paladea, infinito.
Y, de vez en cuando, un vals.
En él revolotean las golondrinas
al cielo de mi plácido jardín.
Sus vuelos intensos,
íntimos,
raudos,
cruzan el misterio
del azul ,
del que también son.
Parte y rasgadura.
De vez en cuando,
plena conciencia de libertad,
un pestañeo,
y otros mil años,
despacios,
eternos
e inexplicables:
inmensidad del tiempo lento
que cabe
en el movimiento
de un único,
rápido,
vívido,
vals.
(C) Mon Gómez, 2006

